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¿UN BELLO SUEÑO?

IRENE FRANCISCA BAÑOS GÓMEZ
Zaragoza, 3 junio del 2019.


¿UN BELLO SUEÑO?

Era el cumpleaños de Pía,
100 años cumplía
y según su familia,
«precisamente»
aquel mismo día,
claros signos
de una demencia senil sufría.

Una vela tenía la tarta de Pía
y un deseo formuló
de una manera repetitiva,
¡al pasado deseo regresar,
al pasado deseo regresar…
para tener la oportunidad
de poder rectificar
aspectos importantes
de mi sacrificada vida!

Acaecida la tarde,
la anciana cayó en un leve sopor
y su ángel custodio aprovechó
para llamarle la atención.

¡Pía, alma hermosa,
volver no se te va a conceder,
pues al desear cambiar
acciones de tu pasado,
nos demuestras
que tu aprendizaje ha terminado!

¡Muchos humanos
expresan lo contrario,
ya que aseguran
que en nada se han equivocado,
por lo que…
dentro de un cuerpo nuevo
experiencias similares les esperan
en vuestro planeta!

¡Pía, ingenua y en el fondo niña,
siempre has estado protegida
y nos consta…
que, dando amor a tus mascotas
has comprendido
lo que significa ser una diosa!

¡Pía, querida nuestra,
te espera un fascinante lugar,
con tres lunas llenas,
lagos de aguas cristalinas
con preciosos patitos,
cielos azules y dorados
surcados por parejas
de aves quetzales,
y todo ello,
envuelto en puro amor
mientras que los ángeles
cantan a tan hermosa creación,
sin olvidar al más sencillo
de los pajarillos
ni a la más humilde de las florecillas!

¡Allí por fin podrás disfrutar
de una exuberante
y perfecta naturaleza,
cantar y reír
con semejante belleza,
acompañada
de benditas almas del Señor!

¡Pía, con el libre albedrío
no te engañes a ti misma,
ya que, predestinado está
hasta el más mínimo detalle
de tu longeva vida!

¡El mal ha perdido la batalla,
pues ha dado la espalda
a la única «dimensión»
que vence al tiempo,
se divierte con el espacio,
y juega con la gravedad!

¡Esta dimensión se llama «AMOR»
y en su perfección
regala nada más y nada menos
que lo que dijo El Nazareno,
regresar de nuevo al… «Paraíso»

Pía despertó de su letargo
y ante semejante sueño,
con unos ojos plenos de luz
y bajo el asombro de sus allegados
dijo en voz alta, casi gritando,
¡ya no deseo volver al pasado,
víctima he sido del destino
y gracias a saber perdonar
he aprendido a amar,
pronto partiré a un lugar
pleno de auténtica felicidad!

Sus familiares,
caso omiso hicieron a sus palabras
y por su tono de voz alto,
quisieron entender,
que Pía y la locura
se habían hecho amigas.

AVE QUETZAL

Relato publicado en la Revista n°101 de COAPEMA,
consejo aragonés de las personas mayores.