“SABER ESTAR SOLOS”

IRENE FRANCISCA BAÑOS GÓMEZ
Zaragoza, 21 de julio del 2018.
irenefranciscabanos@hotmail.com

 

“SABER ESTAR SOLOS”

Deseo profundizar
sobre nuestra auténtica
y verdadera amiga, “la soledad”.

La que nos acompaña
con las bellas artes,
pudiendo llegar a propiciar
la visita de musas fascinantes.

En un sinfín de situaciones
el ser humano precisa,
y debe amigarse con la amada
y a la vez temida soledad.

Acompañados por una persona,
o rodeados de multitudes,
la soledad mal admitida
sentiremos que nos persigue,
en encontrarse bien con uno mismo
está la clave.

Por otra parte,
dichosos los que en la hora
de su definitiva partida
perciben en su mano una caricia.

Afortunados los que en la enfermedad
y en la vejez
con esmero son cuidados.

Felices los que en fiestas señaladas
como la entrañable Nochebuena,
cumpleaños, y demás fechas emotivas,
pueden celebrarlo en buena compañía.

Pero a todos nos consta
que existen demasiados humanos
soportando comportamientos nefastos
de sus más allegados,
por lo que más vale estar solos
que mal acompañados.

Nos conviene prepararnos
en familiarizarnos
con quien nunca nos abandonará,
nuestra amiga, de nombre Soledad.

Para ello el alma
debe estar hermanada
con una conciencia tranquila,
y con un corazón repleto de amor.

De esta forma nuestro maravilloso ser
se abrirá… al Gran Poder
y ya nada deberemos temer.

Nos conviene amar la soledad,
pues equivalente es
al “amor hacia nosotros mismos”,
y por tanto a ella veneraremos,
ya que es nuestra permanente compañera
con la que nacemos y fallecemos.

El científico francés Blaise Pascal
nos dejó frases célebres como esta,
“Todas las desdichas del hombre
derivan del hecho de que no es capaz
de estar sentado tranquilamente, “solo”,
en una habitación”.

El aprendizaje es constante,
desde el niño al adolescente,
del joven al adulto,
todos precisando tener amigos,
mas preparados debemos estar
hacia los dolorosos desengaños
y que solo nos consolará
si sabemos apreciar
a nuestra amiga la soledad.

Muchos son los que…
se comprometen amorosamente,
soportando relaciones difíciles
y sin futuro, sólo… por no estar solos.

Se podrían citar diversos casos,
pero volviendo a los ancianos,
no confundamos
el que deseen estar solos
a que se encuentren abandonados.

Respetemos su individualidad,
regalándoles una llamada, una visita,
tanto si se encuentran en casa
como en una residencia,
o remitiéndoles un rápido
y práctico whatsApp,
sin olvidar que pueden estar asistidos
por servicios de teleasistencia
sumamente efectivos.

Humanamente la soledad existe,
pero no nos engañemos,
ya que otras realidades
a nuestro alrededor coexisten.

Quiero terminar exponiendo
que debemos confiar
en la “causalidad”,
pues la sincronización,
y la buena suerte,
van de la mano invisible
“Del que Todo lo Reconduce”.

Relato publicado en la Revista “COAPEMA
(Consejo Aragonés de las Personas Mayores)
JULIO 2018- Nº 97.

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