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«EL ENAMORAMIENTO NO IDENTIFICA LA EDAD»

IRENE FRANCISCA BAÑOS GÓMEZ
Zaragoza, 4 de junio del 2018.

 

«EL ENAMORAMIENTO NO IDENTIFICA LA EDAD»

Hablando con Eliseo,
el tiempo volaba
pues sus palabras significaban
una gran fuente de sabiduría.

Cuando me manifestó
que 93 años tenía,
apenas me lo creía
por su aparente lozanía.

Le pregunté con gran curiosidad
el secreto de su estupenda apariencia,
y con cierto estilo seductor
me respondió que era gracias al amor.

Sí, hacía 20 años que tenía novia,
Lola se llamaba la afortunada,
y había aparecido
en un momento de su vida
cuando ya nada le ilusionaba
y super viejo se sentía.

Mucho tiempo llevaba solo
antes de conocer a Lola
y en el preciso instante
que escuchó, y vio,
por primera vez
sus carcajadas y sonrisas,
pudo experimentar
como en aquella primavera
de una manera milagrosa
todo su ser rejuvenecía.

Apasionante fue volver a retomar
la afición de bailar.

Abrazados y sumergidos
en una romántica melodía,
llegaban a sentir por momentos
que podían levitar.

Lola tampoco era una jovencita,
pero Eliseo estaba enamorado,
y con su sensibilidad
llegaba a percibir
toda la hermosura perdida
de aquella aún bella mujer.

Los miércoles al cine iban,
y con sus manos enlazadas
en uno se convertían.

Con los achaques y dolores
divertidos chistes inventaban,
pudiendo escuchar por doquier
sus risas.

Los taxis eran su coche con chófer,
y ya los conocían
cuando alegres volvían
de sus cenas bañadas
con excelentes cavas.

Lola y Eliseo mucho viajaron,
y con tanto amor y ajetreo,
muchas veces pensaron
que ellos solos
se estaban aniquilando.

Mas fue al contrario,
pues su enamoramiento
los llenaba de energía,
retomando y saboreando
las cosas gratas de la vida.

Eliseo terminó diciendo,
¡no sé cuánto tiempo nos queda,
pero lo que sí sé
es que ella… está llenando,
y alargando, el final de mi existencia!

De repente… Lola apareció,
y se me quedó mirando
un tanto perpleja, celosa…
y con ojos interrogantes
le preguntó a Eliseo,
¿quién es esta mujer?
y él sonriente le contestó,
¡la acabo de conocer,
y es muy simpática,
cariño, le estaba contando
lo felices que tú y yo somos!

La que escribe decidió
despedirse de ambos
para no robarles
ni un minuto de su idilio.

Deseo añadir,
que Lola era preciosa,
menudita, proporcionada,
cabello recogido de color plata,
de semblante dulce,
boquita pintada.

Al verme marchar
una sonrisa iluminó su cara,
y plasmando un dulce beso
en la boca de Eliseo,
pude comprender
que el amor y el deseo
no sabe de años ni de ancianos.

No puedo omitir
que las respectivas familias,
se revolucionaron ante aquel affaire,
mas nuestros protagonistas
hicieron caso omiso,
ya que no podían permitirse perder
ni un instante de su tiempo.

RELATO PUBLICADO EN LA REVISTA COAPEMA Nº96 -LOS MAYORES EN ARAGÓN