“EL DÍA DE LOS ENAMORADOS”

IRENE FRANCISCA BAÑOS GÓMEZ
Zaragoza, 10 de Febrero del 2018.

“EL DÍA DE LOS ENAMORADOS”

Pensando en la celebración
de San Valentín
decidí utilizar mi…
digamos imaginación,
para viajar con dos amigos
muy especiales
por el espacio exterior,
hacia una luna habitada
conocida en su sistema de soles
con el nombre de Rosada.

Sus tres lejanos astros
eran los responsables
de la proyección
sobre la romántica luna
de aquella fascinante
tonalidad rosa.

Mis amigos Avipín y Oisés
en calidad de emisarios,
me ayudaron para que observara
cómo percibían el amor en pareja
los habitantes de aquel delicado
satélite rosado.

Deseaban
que apreciara la diferencia
con el planeta Tierra,
en el cual se confundía…
la adicción al sexo
con el enamoramiento,
el amor con la obsesión,
y algunos por no estar solos
no les importaba soportar
la peor de las soledades
aquellas que eran compartidas.

También les apenaba
que el día de San Valentín
creara una gran frustración
a los que no se resignaban a estar  solos,
pues en realidad esta efemérides
se había convertido
en algo puramente comercial.

Avipín y Oisés con pesar añadían,
¡Los humanos del planeta Tierra
a sí mismos se esclavizan!
¡Mira a los rosados
y comprobarás la abismal diferencia!

Sin dudarlo
comencé fijándome
en su apariencia física,
encontrándome
de repente atrapada
por sus atrayentes miradas,
que desde la profundidad
de unos almendrados
y preciosos ojos
mis secretos para ellos
eran desvelados.

Sí, aquellas miradas paz daban,
plenas de amor estaban,
de comprensión y ternura…
adivinando telepáticamente
todo lo que por mi mente pasaba.

Comprendí que sus conciencias
estaban muy despiertas y tranquilas.

Cuerpos estilizados,
cabezas proporcionadas
a pesar de sus frentes generosas.

Los rosados de cabello carecían
y las féminas eran
de una estatura más pequeña.

Ellas preciosas pelucas portaban,
de color negro azabache,
similares a las que llevaban
nuestras antiguas egipcias
cuando estuvieron
en nuestro planeta.

Me informaron
que de órganos interiores carecían
incluidos los sexuales.

Lógicamente
no precisaban alimentarse,
con lo cual
no existían mataderos,
ni sacrificio alguno
hacia lo que nosotros llamábamos
seres irracionales.

Todas las razas de animales
en aquella realidad,
favorablemente
habían evolucionado.

El sexo era algo del pasado
y se horrorizaban al pensar
en el sufrimiento del bebé
y la mamá en el parto.

Ellos habían estado en nuestro planeta
y conocían en qué situación límite
nos encontrábamos.

Luchando nos hallábamos
entre lo divino y lo humano,
y según nuestra elección
para el bien o para el mal
nos íbamos potenciando.

Sabían que los mansos
andaban despistados
y refugio encontraban
en las antiguas filosofías.

Y también les constaba
las múltiples desviaciones sexuales,
con sus consecuentes aberraciones.

En el mundo de los rosados
todo era enormemente evolucionado,
bancos genéticos poseían,
con toda la información necesaria
para reproducir su raza
inteligente y sana.

Arropados…
por unas luces energéticas,
de colores dorados y azules,
en una manipulación perfecta
nacían seres buenos y hermosos.

Me llamó la atención,
cómo desde el principio
aquellos preciosos bebés
felices sonreían,
al contrario que nosotros
que con el llanto
estrenábamos la vida.

Unidos estaban a sus padres
por un hilo invisible de plata,
recibiendo los pequeños
todo tipo de alegrías y afectos.

Los habitantes de la luna
llamada Rosada
también se enamoraban.

El alma y el cerebro
se conectaban,
siendo ambos los artífices
de producir
en aquellas parejas
un placer inenarrable.

Me hicieron saber
que el amor puro y auténtico
de aquellas uniones
desencadenaban
una fuerza descomunal,
en la cual los amados
todas sus facultades
llegaban a potenciar.

Cuando esto ocurría
sabían que nunca se separarían
en los mil años que vivian.

Extenso sería describir
todo lo que allí aprendí,
y puedo añadir
que nosotros los humanos
también tenemos alma y cerebro,
por todo ello,
mi más sincero agradecimiento
por las enseñanzas
de mis amigos Avipín y Oisés.

Me despido con algún refrán,
que nos puede ayudar.

Vale más estar solo
que mal acompañado.

Amar es tiempo perdido
si no es correspondido.

Amar no es solamente querer,
es sobre todo comprender.

Amor grande vence dificultades.

Y este es muy simpático,
amor sin sacrificio,
más que a amor, tira a fornicio.

Buen amor y buena muerte,
no hay mejor suerte.

Como broche os dejo con el talento
de la cantante Noah Cyrus,
un misterioso vídeo,
y una acertada letra,
todo ello acompañado
del magnífico y joven conectado
Alan Walker- All Falls Down
(feat. Noah Cyrus with Digital Farm Animals)

LA CHIQUITITA DE LA CASA

 

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